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En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.

Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

 

 La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitaria.

 

Eres mía, voy gritando en la brisa

de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.

Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo

estanca como el agua tu mirada nocturna.

 

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.

Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.

En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

 

Rabindranath Tagore

GENERACIONES DE MUJERES FUERTES‏

GENERACIONES DE MUJERES FUERTES‏

Allí están, pisando los 50 y algunas esquivando los no muy lejanos 60.
Todavía con los resabios de esa juventud que suspiraba con Julio Iglesias de la misma forma que amparaban bajos sus lágrimas a esa Lucía de SERRAT que envidiaban con exquisita ternura por aquello de “…si alguna vez después de amar amé….”
Las que defendieron a ultranza, aún so pena de no poder asistir al próximo “asalto” programado, el largo diminuto de sus faldas.
Las que se calzaron los Hot Pants con las botas bien largas y ajustadas como el tiempo que dura la mensualidad de un jubilado.
Las que llevaban el pelo largo y muy lacio y si no lo tenían, hacían que sea bien lacio utilizando el medio que fuera necesario, y hasta se ponían una cinta a la manera de vincha india y salían a la calle a debatir a Sartre las más comprometidas y defender la
pelea Beatles vs Stones las menos intelectuales.

Esas que soñaban como Susanita con el príncipe azul, y defendían a Mafalda por sus reclamos y expresiones.
Aquellas que eran en apariencia la incoherencia con forma de mujer y que no sabíamos que bajo su piel se estaba engendrando la “generación de las mujeres más fuertes que pisaran el planeta”.
Soñaron con el príncipe azul y a la vez caminaron con paso firme y altivo las Universidades.
Amaron con todas sus fibras y con cada parte de su ser mismo y a la vez predicaron la “libertad”.
Y en medio de todo eso crecieron, dejaron la adolescencia en un arcón del altillo, entraron a la juventud con los miedos de las dictaduras y las traiciones de los “supuestos contestatarios”.
Revolucionaron a tías, abuelas y parientes con sus ideas feministas – ó más bien ultra femeninas – y sus manos plagadas de anillos y sus cuellos rodeados de cadenas y dijes por doquier.

Y así se encontraron con el príncipe azul….el que después de muy poco tiempo destiñó, pero ellas insistieron con los más variados productos que la tecnología podía darles, para conservar el azul que las había enamorado.

Tuvieron hijos y se sometieron a veces a cortar sus ideales universitarios, otras a insistir con ellos a costa de noches insomnes salpicadas con sus compromisos laborales y cumplieron con todos los mandatos a rajatabla.

Sostuvieron a sus “príncipes azules” en los avatares de la vida y recogieron los pedacitos de ellos cada día cada noche cada momento, mostrándoles que allí estaban ellas para apoyarlos y ayudarlos en lo que sea y como sea.

Soportaron infidelidades y hasta a veces se animaron a practicarlas, siempre sabiendo que la verdad pasaba por otro lado y tuvieron la grandeza de salir de todo sin cicatrices siempre mirando para adelante, igual que cuando defendían a ultranza el largo de sus polleras.

Lucharon y luchan contra el temido paso del tiempo, y lo hacen con la majestuosidad de los grandes, dándoles la bienvenida a las primeras arrugas y hasta a veces defendiéndolas a capa y espada porque son las “señales” de sus vivencias en toda su magnitud.

Se volvieron las “minas cancheras” que se enfundan en el mismo jeans que las adolescentes y hasta a veces le hacen frente a las comparaciones y suelen salir airosas y sonrientes de ellas.
Van al gimnasio aunque lo odien y abandonaron las grasas y carbohidratos para seguir siendo gran parte de lo que fueron.
Amaron, sufrieron, se cambiaron el color y largo de pelo cuantas veces la depresión, las separaciones, las angustias, los sinsabores, las decepciones, se imponían.

Criaron a sus hijos con libertad y aire compinche.
Lloraron en la puerta de los jardines de infantes, en las primeras fiestas escolares.
Se aterrorizaron cuando los vástagos transitaban el final de la secundaria y empezaban a decidir sus destinos.

Y hoy están allí, cancheras, abriendo ventanas cuando los sofocones las atacan, arrasando las vidrieras de los shopping cuando “otras “ depresiones las someten, y saliendo nuevamente sin cicatrices porque solo ellas saben de verdad que la vida…pasa por otros lados.

Son a las que los hijos les responden que…”no saben nada”
Las que son descalificadas por sus “adolescentes eternos”, las que arden de furia cuando les dicen que están “gorditas” y que deberían cortarse el pelo.
Pero son las mismas, con un cuerpo que cambió y una historia de vida recorrida con todo el apasionamiento que fueron acumulando desde que se calzaron aquellos Hot Pants.

Las que todavía recogen los pedacitos de sus amores y se aprestan a armarlos nuevamente y cada día…son “la generación de las mujeres fuertes”.
Y están preparadas para recibir a esos primeros nietos y contarles que ellas fueron las que abrieron el camino para que hoy, sus hijos y tantos otros disfruten de “la libertad”, y que ese que suena lejano es Bob Dylan el que ellas también escuchaban

Saludémoslas y agradezcamos que existen y que hicieron que este mundo sea un abanico de Mick Jagger, Paul Mc Cartney, mezclado con Julio Iglesias y todavía suspirando por las canciones del Nano.
Que blandieron las banderas de la “independencia femenina” sin dejar de empuñar el arma más mortal si alguien roza la piel de los suyos.
Si, parecieron y siguen pareciendo la incoherencia con forma de mujer, pero bajo su piel hay un perfecto orden del amor, la entrega, los códigos, la amistad, la vida misma.

Porque siguen sintiendo “como les canta Arjona” …las mismas cosquillas que sintieron hace más de 20 años… cuando hacen el amor.

Desconozco el autor

Mujer…

Mujer ...

Mujer ...

Nunca te permitas sentirte sola,
puedes estar sola pero aprende
también  a disfrutar de ello.
No te veas fea, gorda, o demasiado flaca.
Importa el contenido, no el estuche,
con sus tormentas eléctricas…

es la vida y está para gozarla, disfrutarla a cada instante…
en cada momento..
Amate mucho, imagínate feliz, la mente es un imán y todo lo que desees
y pienses como por arte de magia lo atraerás.
No te sientas menos que otra mujer, ella puede ser más en algunas cosas,
pero tu tendrás tus virtudes en otras…
Recuerda amar la vida, con sus días de sol, con sus días nublados,  Mujer te estoy hablando a ti…
Llena tu mochila de bellos recuerdos y, deja los malos a un costado del camino y ahora, frente al espejo, sonríe, observa lo lindo de tu cuerpo  y destácalo,
y luego mira tu interior:  el poder está en tí…
Puedes elegir:
Sentirte bella y amada
o fea con una vida sin sentido.
Puedes elegir:
Darte otra oportunidad de ser feliz o esperar con tristeza que tu vida se apague.
Puedes elegir:
La alegría o la tristeza.
   
Puedes elegir:
Cerrar los puños y pelear
o perder todas las esperanzas.  
Fíjate metas y lucha por ellas.    
La vida no se mide por el tiempo que respiras
sino por los momentos que te quitan el aliento…
No te sientas egoísta si dedicas parte de tu tiempo
a algo que te gusta y que te hace feliz..

El Verdadero Amor

avegarzas

“El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya nunca podrá ser”

Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde trabajo para hacerse curar una herida en la mano.

Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté, qué era eso tan urgente que tenía que hacer.

Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí.

Me contó que ella, llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.

Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

-No- me dijo.

Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.

Entonces le pregunté extrañada -Y si ella, ya no sabe quién es usted, ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?.

Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:

“Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella”.

Tuve que contenerme las lágrimas mientras salía y pensé:

“Esa es la clase de amor que quiero para mí”.

El milagro de la vida‏

El milagro de la vida‏

Es tan extraño como cambia todo, como cambiamos todos… como me sorprende cada día más la vida, las personas, nosotros mismos.

Caminamos a veces sin dirección y solo seguimos la corriente.

Dormimos porque hay que dormir, comemos porque tenemos que comer y hacemos todo lo que debemos hacer, hasta que un día, así como de la nada, empiezas a soñar… a tener proyectos a querer alcanzarlos, y te motiva tanto que te sientes eufórica, después viene el miedo de que pasaría si no se da por algún motivo y te cansas de ver que la gente sigue caminando con o sin sentido, pero sigue un camino y tu… con proyectos que no te duran mas de unos días, porque después no te crees lo suficientemente buena como para lograrlo.

¡¡Es tan irónico, hablas en tercera persona y te lo estas gritando a ti misma!!. A veces tanto piensas en que tienes miedo de morir, pasas mucho tiempo pensando como perdurar mas, ¿pero de qué te sirve eso?, ¿de qué sirve perdurar y calmas tus miedos, los calmas pensando que si de tanto pensar en como no morir, la única forma de salir de ese miedo es matarte, entonces?

No queda más que vivir y ver que pasa mas adelante, hay tantas cosas que una puede hacer… Yo siempre digo que “mientras hay vida, hay posibilidad de todo, pero si no, estás muerta, no sabes que puede ser, que puede pasar, no conocemos nada más que esto y hay que aprovecharlo” a veces dices cosas que la verdad, al menos a mí, me llegan al alma y me dan escalofríos.

Quizás es buena la autocrítica, pero llega un momento en que se vuelve autodestrucción, y no va así, y lo veo en tanta gente también.

Es imposible que no sienta un nudo en la garganta, cuando la vida pareciera que no tiene valor, que lo que mas tendría que amar es tema de burla o así también lo que tendría que respetar.

Uuuuf!… tantas cosas que te sacan la vida y tantas otras que te la devuelven, quizás si suena el teléfono y es un buen amigo, esto quede en nada, hasta que vuelva a preguntarme otra vez, como muchas veces más.

¿Por qué no nos estremecemos y festejamos más el milagro de esta vida?

 

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